Siempre hemos oído hablar de la importancia de un buen desayuno para empezar con energía y de una comida ligera, pero ¿y la cena?, ¿cómo debe ser?
La cena es una comida clave en muchos aspectos, tanto para dormir correctamente, como para mejorar la digestión e incluso a la hora de seguir un régimen de adelgazamiento o al menos no engordar, ya que después de esta ingesta no solemos quemar energía más que con el sueño.
Os dejamos algunos consejos que os ayudarán a lograr una cena ligera, nutritiva y equilibrada.
Es importante priorizar en las cenas la ingesta de proteínas de calidad pero magras como por ejemplo las pechugas de pollo, pescados, queso fresco, lácteos… No se trata de eliminar las grasas y los hidratos que siempre deben estar presentes en cualquier dieta o tipo de alimentación, sino de reducirlos.
El tipo de hidratos que debe estar presente durante la última comida del día, son los de bajo índice glucémico, como pueden ser las frutas y verduras, o arroces integrales o legumbres.
En relación a las grasas, destacar que deben de estar presentes pero en poca cantidad y buena calidad como es el caso del aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas, aceitunas o aguacate.
Así mismo, no nos olvidaremos de cuidar las bebidas. Es mejor cenar con agua o bebidas sin azúcar.
Por último, siendo un elemento importante en la alimentación, la sal debe tomarse en pequeñas cantidades. ¿Has probado a sustituirla por la gran cantidad de sabores que te pueden aportar los diferentes tipos de vinagre? Avellana, naranja, estragón, romero, plátano, a las rosas, a la miel, al azafrán, frambuesa, …
Recordad que cenar sano no es cenar poco sino seguir una dieta equilibrada y ligera que nos sacie pero no nos llene.





