Una gastronomía donde prima la sencillez
Eminentemente rural y potente, la asturiana es una cocina de gran sencillez donde no hay apenas especias. La fabada, ese monumento culinario astur, adquirirá todo su sabor solo y gracias a la calidad del compango. Además, la carne de ternera, sea esta de montaña o valle, aparece en una elaboración muy aceptada y extendida hoy día: el cachopo.
También es esta una tierra de quesos que debes probar, con una veintena de variedades y cinco denominaciones de origen protegido. Cabrales, Gamonéu, Afuelga’l Pitu o Vidiago son algunos ejemplos. Pero no toda la riqueza gastronómica se queda en los valles y montañas, ya que, como sabes, del mar se obtienen las andaricas, ñoclas y erizos que tanto gustan a los asturianos.
Fabas asturianas a la vinagreta
Si bien la fabada es el plato donde las fabas o habas aparecen mejor representadas, también hay otras elaboraciones dentro de la larga tradición culinaria astur. Te contamos que la faba asturiana lleva siendo cultivada desde el siglo XVI por el registro arqueológico y su consumo siempre ha estado ligado al entorno rural.
Las fabas deben pasar a remojo toda la noche, en total unas 12 horas, y cuando vayas a cocerlas deberán estar cubiertas por agua en todo momento. Además, una vez que el agua rompa a hervir será necesario asustarlas. Si no sabes cómo se hace, tan solo tienes que añadir agua fría para que se rebaje la temperatura y poner el fuego a baja potencia. La clave de la cocina asturiana es el tiempo y para los mejores resultados hay que esperar un par de horas.
La parte destacable de esta elaboración es la vinagreta, la cual se realiza con vinagre, aceite de oliva, cebolla y perejil. Mezclar los ingredientes y aplícalos sobre las fabas una vez estén en el plato, ya que las vinagretas se desligan con rapidez.
Una gastronomía que se toma su tiempo
La asturiana es una gastronomía rica, de sabores fuertes y recios como una muestra de la propia personalidad de la región, pero que se toma su tiempo para mostrarse en todo su esplendor. Los valles, montañas y el Cantábrico te ofrecen una amplia variedad de alimentos, los cuales sus habitantes han sabido aprovechar con el paso del tiempo. Uno de ellos el vinagre, que aparece en incontables platos donde aporta todo su sabor.





